“Con, Can y Quin”, un cuento de Angelines a partir de una fotografía de Cristóbal Hara

Portada del portfolio 15 cuentos instantáneos escritos por los niños de Cuenca ilustrando quince fotografías originales de Cristóbal Hara. Museo de Arte Abstracto Español. Cuenca, 1971.

Cristóbal Hara es uno de los grandes fotógrafos de nuestro país con un interés constante por la España rural y una visión extraordinaria de lo ordinario. A partir de los años 80 pasa a trabajar en color, pero he elegido una de mis fotografías favoritas, en blanco y negro, la número 11 de la serie 15 cuentos instantáneos que hizo en Cuenca en 1971. Tuve la suerte de descubrirla en el Museo de Arte Abstracto de Cuenca en 2023 de la mano de Sylvia Melián (hermana de Cristóbal). Ahora se expone en el Museo Fundación Juan March Palma hasta el 2 de mayo. 

Es necesaria una pequeña introducción para entender el contexto que llevó a su creación. Cristóbal vivía en Cuenca y había fotografiado a los niños de la ciudad en su día a día. A su mujer Marianne, antropóloga, se le ocurrió la idea genial de devolver esas instantáneas mudas a los niños a través de un proyecto en colaboración con el colegio. Se colgaron copias de las fotos en las clases y se les pidió a los alumnos que escribieran un cuento. Luego, de todo el material recibido, se hizo una selección y se añadieron los quince elegidos al lado de las fotos. No son cuentos escritos por los niños que aparecen, sino por otros niños. Se decidió respetar los relatos, incluidas las faltas de ortografía, y fueron publicados en mayúsculas y con el nombre y edad de los autores. Fernando Zóbel, como director del Museo de Arte Abstracto Español, lo presentó en un cuidado portfolio, diseñado por los hermanos Blassi, con fotografías y cuentos. El resultado es la maravillosa edición de 15 cuentos instantáneos que fue expuesta en un museo en un momento en que en nuestro país la fotografía no se consideraba como parte de las bellas artes.

Cristóbal Hara (publicado originalmente bajo el nombre de Cristóbal Melián)
'Con, Can y Quin' en 15 cuentos instantáneos, 1971
Colección Fundación Juan March, Madrid

Por fin llegamos a la fotografía: tres niños con ese flequillo típico de los 70, miran a través de una puerta de cristal. Bueno, son dos los que miran porque el del centro está jugando a aplastar la nariz y la barbilla contra el cristal y bizquea. Van vestidos con lo que podrían ser uniformes del cole, con camisas abrochadas hasta arriba y llevan una especie de gorro-cucurucho de papel plisado. Claramente están mirando al fotógrafo que ha sorprendido este momento gracioso y espontáneo. También se ve el reflejo de una calle con las aperturas oscuras de una ventana y un portón. Sabemos que es Cuenca, pero podría ser cualquier ciudad de provincias. 

Más allá de la descripción objetiva, lo interesante y lo divertido es la incorporación del cuento inventado por Angelines, de once años. Los niños tienen nombres (Con, Can y Quin) y cucuruchos que tienen sentido porque “les gustaba ser payasos”. No miran al fotógrafo, sino el escaparate de una pastelería con un merengue que dice “comerme comerme que estoy esquisito y no quiero estar entre cristales de adorno”. La cara del niño del centro es como si quisiera traspasar el escaparate para rechupetear el dulce tan distintivo también de esos años. Naturalmente se lo llevan y como todos lo quieren, la historia termina con una batalla de merengue. Angelines no cuenta lo que pasa, sino que inventa, exagera, nos hace sonreír y se saca de la chistera otra ficción, del mismo modo que la instantánea fija el momento (como la fotografía documental) y a la vez genera nuevos relatos.

Después de leer el cuento y sin que la fotografía pierda fuerza, la escena da un vuelco y se transforma. La imagen se activa, se desplaza, pasa de ser muda a convertirse en diálogo. Sin intentar idealizar la voz infantil, el cuento conserva la frescura y la imaginación desbordante de Angelines.

Cristóbal Hara rompe así la lógica habitual de la fotografía entendida como simple registro. No se trata de mostrar la España rural como algo que se observa desde fuera, sino de permitir que la imagen circule dentro de la comunidad y genere sus propias historias. No aparece aquí como un tema pintoresco ni como rastro del pasado, sino como un espacio vivo de imaginación y palabra. Los cuentos provienen de la tradición oral: historias que nacen a partir de una imagen, de una escena o de un gesto, y que se cuentan sin pretensión literaria, con absoluta naturalidad. La mirada de Hara cede parte del control y acepta que la fotografía se transforme en manos de los niños, añadiendo una segunda capa de sentido que la vuelve a poner en movimiento.

Más de cincuenta años después, 15 cuentos instantáneos siguen planteando una pregunta simple y radical:
¿Qué ocurre cuando la fotografía deja de ser solo mirada y se convierte en conversación? 

Tal vez por eso, con una escena mínima de una ciudad de provincias, la fotografía de Cristóbal Hara junto al cuento de Angelines nos hablan “de boca en boca”. O más bien “de ojo en cuento y vuelta otra vez” creando una espiral de lecturas que amplían y enriquecen nuestra percepción.

La exposición Cristobal Hara: principiante y la obra Cristobal Hara: 15 cuentos instantáneos estarán expuestas en la Fundación March en Palma de Mallorca hasta el 2 de Mayo del 2026. La exposición será acogida, a continuación, por el Museo Español de Arte Abstracto, sede conquense de la Fundacion March, desde el 21 de mayo al 11 de Octubre del 2026.

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